La Tecnoconciencia

Las palabras hechas de sonidos, imagen y sentido, articuladas para cumplir nuestros deseos inmediatos tampoco logran expresar lo que muchas veces el deseo dicta. La conciencia sí, modela, entiende de parámetros, se perfila al futuro, es estadista. La conciencia sabe esperar, acecha para acercarse a lo que el deseo moviliza. Le Breton en antropología del cuerpo dice que “…el cuerpo se desvanece. Infinitamente presente en tanto soporte inevitable, la carne del ser-en-el-mundo del hombre está, también, infinitamente ausente de su conciencia.” Es que muchas veces esa conciencia no nos pertenece, forma parte de una construcción que nos trasciende y de alguna forma regula la forma de vincularnos. El cuerpo solo aparece cuando duele, goza, canta o baila, pero cuando caminamos, saludamos o miramos nos distanciamos de él. Nuestro bienestar esta atado a una suerte de bienestar general, una suerte de norma que al franquearla lo mas probable es que nuestro cuerpo junto a su conciencia queden aislados de la trama. Una suerte de idea de preservación actúa para que nos mantengamos jugando ese rol. A todo esto dice Don Ihde en los cuerpos de la tecnología: “No obstante, nuestros encuentros ocasionales con tecnologías que han cambiado no sólo tienen que ver con músculos y fortaleza corporal: son encuentros que remueven de modo mucho más amplio y profundo nuestra noción de ser, procesos que involucran prácticamente todos nuestros deseos e imaginaciones.” y agrega también: ”Podemos –en la cultura tecnológica– fantasear sobre distintas maneras de sobreponernos a nuestras limitaciones físicas o a nuestros problemas sociales a través de las tecnologías creadas por imaginarios utópicos, y así entronizaríamos la tecnología como un ídolo que nos llevará a superar nuestra finitud. “Si, nuestros encuentros con la tecnología tienen que ver con el deseo, la obstrucción de lo imposible, nuestras limitaciones mediante la tecnología pueden desaparecer aunque momentáneamente. Lo necesario para que los sentidos se figuren estar en otro mundo, uno mucho mas amable quizás. Lo que se vuelve un ídolo no es la tecnología en si, sino lo que con ella se pone en juego junto a nuestra voluntad de poder.

Pero si, una nueva conciencia avanza. Dice Paul Sibilia en El hombre postorgánico que “los cuerpos contemporáneos se presentan como sistemas de procesamiento de datos, códigos, perfiles cifrados, bancos de información. Lanzado a las nuevas cadencias de la tecnociencia, el cuerpo humano parece haber perdido su definición clásica y su solidez analógica: en la estera digital se vuelve permeable, proyectable, programable.” Esta conciencia no es la del hombre renacentista, el arquitecto de si mismo, alejándose del ideario divino y celestial del medioevo. Es una conciencia donde el hombre y sus deseos, alimento de la publicidad y las nuevas tecnologías, están subsumidas ante el engaño de los sentidos. La nueva conciencia se equivoca y el hombre vuelve a caminar a oscuras buscando un código verdadero que lo haga ver de frente su propia historia que dentro de poco estará guardada en archivos encriptados de acceso reservado a unos pocos y no a él precisamente.

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El Exégeta de Sábato

En un lugar olvidado y alejado, en una vejez sola pero elegante, que uno no sabe si se eligió como destino o solo como eslabón de una fuga hacia lo incierto; me dijo entre otras cosas, que poseía el conocimiento para curar al desahuciado, a ese al que todos hayan abandonado. “- Conozco el ritmo exacto que debe tener su respiración”, dijo. “-Y la dieta adecuada que debe llevar”, agregó. “A través de tres días a mi cuidado, yo puedo salvarlo”, y pronunció entonces un inquietante: “-Ayudame,” y sentenció: “- pues puede ser ilegal si uno no conoce la semántica exacta, pero en definitiva es solo metafísica y respiración”.

Me contó luego que es filólogo, estudió medicina y es eximio yogui. Se inició en un grupo de jóvenes guiados por don Ernesto, a él le toco defender sus textos ante una ola de implacables ataques que no cesaban de publicarse en esa época. Él fue esa suerte de pluma/espada de defensa que al célebre escritor otras plumas urgentes le quitaba y por ende carecía. El resto y el todo de ese grupo que fue inspiración para la construcción del Abadon, metáfora que de este lado del suceso y el prestigio se llevó a sus verdaderos nombres para siempre. Quiso el destino que don Ernesto los encontrara luego en su investigación y derrotero para la Conadep. A muchos, pero en realidad a su exégeta no y a su amante tampoco.

Hoy queda el afán por sanar, reconstruir la voluntad de sobrevivir. Disciplina de la respiración, el tiempo y la alimentación, suficientes para hacer retroceder a cualquier mal que ande dando vueltas por ahí.

sabato

 

Hernán Rojo

Los Desertos tuvo la oportunidad de hablar con Hernán Rojo que, como todo artista plástico, es alguien que materializa lenguajes ocultos al resto. En este caso, se materializa en objetos estéticos de una riqueza simbólica que delimita cosmogonías e invita a explorar por sola presencia. Nos sumergimos entonces en esa cosmogonía intentando descubrir sus llaves y puentes.

En principio nos situamos en cuatro de sus series: los dibujos, las explosiones, los individuos y las tramas.

Los Desertos: En los dibujos hay una clara interpelación a la línea. Ante la clásica definición de unión de dos puntos, vemos una línea que genera nodos, a su vez vemos que el tiempo que se deriva del uso de una sola línea genera muchas, esta línea arma estructuras que son pesadas pero parecen levitar como si fuesen solo nubes. Si el dibujo para el escultor es una herramienta que solidifica, limita, contiene o perfila superficies. Cuales son las influencias artísticas que han hecho que en tu caso sea una herramienta de exploración del elemento en sí, poniendo en jaque al mismo elemento hasta el punto de quebrar su propia ontología?

Hernán Rojo: Me interesa que pueda verse esa doble lectura en mis trabajos, en general trato de integrar o hacer contrapuntos entre las diferentes disciplinas que conozco, me gusta que un dibujo pueda verse como el boceto de una escultura o su diseño, pero cuando los hago busco que puedan verse simplemente como formas dibujadas, el recurso de la línea viene de mi formación escultórica, en el que para sostener una forma se necesitan ciertas estructuras. Cuando dibujo juego con mas libertad, esas tramas están como flotando y no van a caer. Hay dos artistas que son mis referentes cuando pienso en mis trabajos, Emilio Renart y Lucio Fontana.

LD: Evidentemente hay algo en el manejo del tiempo pues en esta serie de esculturas de telgopor se evocan explosiones congeladas, el movimiento que se genera en presencia de toda la serie es como la de diferentes fases de explosiones o erupciones. Si hay cazadores de tormentas hay quien también quizás pretendan congelar explosiones. La tensión quieta o el movimiento congelado es algo propio del manejo de esas polaridades que también aparecen en los dibujos. Hay algo incluso de danza butoh aquí, esa especie de estética del espanto. Crees que esto puede ser así?

HR: Estos trabajos surgen de un trabajo un poco performático en el taller, en el que juego con los materiales de distintas maneras y a distintas velocidades fluyen, se acomodan y finalmente se detienen. No conozco demasiado el butoh pero podría conectarlo con el Tai chi, en relación al desplazamiento y el movimiento de los cuerpos y el espacio.

LD: Nos encontramos dentro de esta cosmogonía en proceso que no es cerrada sino que sigue expandiéndose con objetos escultóricos tradicionales llamados individuos. Sus formas seriadas y respetadas. Lo orgánico y a su vez lo circular. Es como si la exploración y la explosión aquí se haya aquietado mediante la aplicación de un orden simétrico y circular, casi fractal. La repetición y autosimilitud constitutiva de cualquier fractal aparece aquí como orden neoclásico contemporáneo. Entrando en tensión con tu obra pero logrando a su vez el orden que en otras series era búsqueda e irrupción. En definitiva constituir un ser bajo otros parámetros. Te suele suceder esto de esquivar simetrías y encontrar fractales?

HR: Me interesa bastante la ciencia, (llegué a estudiar tres años de veterinaria), cuando comencé con estas series intenté trabajar a partir de mis conocimientos de biología, traducidos a un lenguaje del volumen, de lo corpóreo. En un punto reducir la simetría a algo orgánico, que claramente presenta derivaciones, deformaciones. Creo que los fractales son algo mas complejo, pero en un punto veo cierto crecimiento indefinido que de algún modo aparece evocado en estos individuos.

LD: Llegamos entonces al encuentro de este tipo de tramas que has construido y parecen huellas desplegadas sobre paredes. Huellas de cuerpos que se desplazan sobre superficies. Te propongo un juego, según estos indicios o huellas que seria tu obra, como crees que serian esos cuerpos que se han desplazado sobre esas superficies?

HR: Pienso en el origen de una vida en condiciones distintas a las que conocemos. En otra dimensión.

hernan rojo

LD: Cómo vivís tus muestras cada vez que tenes la oportunidad de atravesar el proceso?

HR: Intento que las muestras tengan un clima. No llegan a ser instalaciones, aunque busco que se generen distintas sensaciones imaginarias y físicas a partir de un montaje de obras que nunca son de manera definitiva una escultura, un dibujo, una pintura.

 

Glenn Gould

Alguien con una memoria portentosa, increíble concentración y un oído absoluto que permite escuchar cerebralmente las polifonías mas complejas hacía que nunca tocase con partituras, pues no las necesitaba. Por esa razón nunca tocaba una pieza de la misma forma. Era un intérprete singular, que se tomaba la libertad de dialogar de igual a igual con las obras que emprendía. Tocaba con su cerebro e incluso muchas veces no necesitaba del piano para ensayar. Sin embargo dejó de presentarse en vivo a sus 34. Le parecía de cierto sadismo la actitud de un público esperando pasivamente, a oscuras, solo aplaudiendo o silbando según su humor, el sacrificio de quien estando en un escenario entregaba lo suyo mediante una bola de nervios y pasión. Odiaba los conciertos, iba solo a los suyos declaraba con ironía. Soñaba con una sala propia al que el público se acercara respetando una serie de reglas impuestas por él mismo. Usaba trajes arrugados e iba despeinado, siempre mas abrigado que el resto. Su postura frente al piano no era la común, se sentaba en una silla mas baja que siempre llevaba consigo. Por eso también su sonido era característico, no atacaba las notas, simplemente las hacia brillar.  Cantaba mientras tocaba y a veces se descalzaba. Fue uno de los pianistas mas destacados del siglo XX. Parte de su música en la actualidad viaja junto a la de los Beatles, que odiaba, buscando señales de vida extraterrestre en el Voyager. Hay un documental en el que se lo puede ver, este documental producido por la NFB de Canadá dividido en dos partes llamadas Off the Record y On the Record. Retrata su visita a Nueva York con motivo de una serie de grabaciones para el sello Columbia y también su vida diaria en Canadá. En parte de ese documental lo vemos en su mejor momento tocando Bach.

 

La Montaña

Lejos de estas redes de bytes y mediante un esfuerzo de mediana intensidad se puede encontrar cierta zona de reposo en donde los nodos ya no abundan y donde las líneas no alcanzan a cubrir el espacio que se ocupa. Para el especialista este sitio es denominado la montaña, un lugar donde la señal no llega ni quiere llegar. Una montaña más cerca del cielo, ese mismo cielo como ideal de perfección. Ver desde lejos esta trama que compartimos con nuestros odiadores, mientras despiertan el peor sentimiento logrando que la razón se nuble ya sin poder salir. Uno de los puntos que genera el movimiento no sentirá necesidad, el movimiento será inútil. Nuestro sentido se cancela. Solo la trama hablará. Mientras desde la montaña alguien nos observa.

peñalupa

Lo Posdeserto

Vemos con inquietud cierta tendencia a la radicalización de nuestras mejores intenciones. Vemos como por ejemplo aquellos que estaban en el borde, en la frontera, se alzan hacia nosotros mismos, no creyendo que les dimos entidad. El límite nos daba forma y ante esto, o una de dos, o nos están corriendo o nos están traicionando desde aquí mismo. Erramos en lo propio, lo propio era incompleto. Evidentemente no contábamos que en esta instancia la frontera no respondería a su historia ni a nosotros, que no  llegamos a evaluarlo.

Lo posdeserto no trata ya de la deserción del vacío y el desierto. Es quizás la desintegración de esa inquietud, esa mirada.

Entonces hay alguien o algo del otro lado que pretende disolvernos en partículas sin conexión. Porqué?

Quién es? qué es? le pregunté al pastor, me dijo que del otro lado es tierra de dragones.

ovejadragon

La Habitación de la Verdad.

El simulacro arroja a su sombra también, a la realidad que la contiene. Quien no cae es por lo menos arrastrado. Mientras mas vectores que sostengan la superficie de lo real y participen del simulacro, mas profunda será la caída. Pero, adonde caen? adonde nos llevan? A otra interpretación del sentido. A su puja, a su batalla. Cuando nos encierren a su sombra victoriosos, qué es lo que quedará? Qué será del sentido original?

Como el pigmento no diluido, lo sólido previo al derrumbe quedará como esquema de lo ausente y perdido.

La resiliencia será el camino para la construcción de una copia del anhelo original, en ese momento los fantasmas huirán y lo ausente será habitado por la verdad.

 

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