Luis Wainerman

Los desertos esta vez fue al encuentro de Luis Wainerman, escritor, filósofo y yogui.

Empezó a hablar mientras preparaba un mate para compartir y a decir verdad en forma bastante extraña. Primero tiro agua hirviendo a la yerba, pero inmediatamente sumergió la yerba en agua helada combinando así las dos temperaturas, las dos temperaturas dentro ya de la pava que seria con la cual se cebaría unos mates mientras la conversación crecía… Luis decía entonces:

– Cuando nosotros hablamos de ontología, me refiero a la vulgarización de la ontología, Nos preguntamos cual es la experiencia fundamental del ser. Y entonces en este momento me vuelvo un fundamentalista de la ontología para dar una visión al estilo Heidegger, aunque yo no este tan de acuerdo, soy mas tradicionalista en realidad. Heidegger sostiene que hay que buscar en la poesía la experiencia fundamental. Pero a su vez cuando la retorica niega la experiencia fundamental y habla de la industria productiva se nombra algo que escapa a lo ontológico. Comienza a habitarla y así a enajenarse lo poético. Y es que hay una retorica de la critica sustantiva, lo que Heidegger no quiere es sustantivar el espacio, ni el tiempo ni la tensión, se quiere escapar de todas estas experiencias sustantivas. En un capitulo contra Kant desconoce que podemos realizar la experiencia sin espacio-tiempo. Allí nunca pronuncia sensorialidad o motricidad. Esa y muchas otras omisiones hace en Ser y Tiempo.La angustia que es temor y tensión del tiempo, la culpa que es la tensión de la materia, el odio que es la tensión del espacio. Son totalmente sustantivas y no quiere decir que lo son. Quería ir a una selva salvaje pero todo el tiempo allí encuentra cartelitos como este es un rió o este es un árbol. La ontología es una apertura pero por otro lado se cierra por la especulación

– Hay otra cosa con lo que se encuentra que es la taxonomía. Se exige una clasificación del ser: la clase, la subclase, el género. Y es tan urgente que es la lógica la que le arrebata la taxonomía. Es un problema matemático y otro escollo de Heidegger

Luego prosiguió:

– Cuando Heidegger agotó Ser y Tiempo, comenzó un análisis de Holdering, esa es su segunda etapa. Hay una canción que se llama Lagrimas del Alma que creo muy cercana a un poema de Holdering y a su vez es un bolero, que me parece mas adecuado para nuestras vivencias como latinos. Si vos la escuchas es una canción lírica. En esa poesía se va aludiendo a la temperatura, a la respiración, la fisiología, al letargo que es la experiencia del yogui, se van totalizando los departamentos del mundo. Pero en un momento dice: que aclare nuestro cielo y vuelva a ser feliz.

– En este punto quiero decir que la felicidad como protagónica es repugnante a la filosofía. Allí la poesía se vulgariza y cae. En filosofía la felicidad o al hedonismo se lo nombra como eudaimonía. Transitamos por la felicidad y no podemos transformarla en causa de la experiencia, en producción u objeto.

LD: Que se puede decir de la experiencia religiosa entonces, que es masiva a su vez que también hermética y poética quizás.

LW: La metafísica cristiana como padre, hijo y espíritu santo están presentados al vulgo como familia. Pero en la filosofía agustina el padre esta presentado como ese dios desconocido al que se refiere San Pablo en Atenas donde dijo “ustedes le hicieron un pedestal vacio a un dios desconocido pero ese dios ya se revelo ”. Por otro lado Padre es el conocimiento, pero el conocimiento cundo se hace conocido se hace verbo y entonces la persona en el verbo que es el evangelio es la persona de la comunicación. El verbo es memoria y comunicación. que es la segunda persona, que es el hijo. El espiritual santo es la experiencia. Cuando los leprosos en tierra santa marchaban hacia el desierto envueltos en túnicas tenían un régimen de respiración y alimentación. La experiencia del espíritu santo es la experiencia de los leprosos que abandonan la caravana y se meten en el desierto, porque es personal. Porque a medida que va cambiando la respiración se va ingresando a un ser que es un otro La experiencia del espíritu santo esta fuera del conocimiento y de la memoria, la memoria del verbo. Ese agregado se agrega a la metafísica como tercera persona

LD: Sé que estas escribiendo una novela, como aplicás esto en un relato, para que mantenga estas nociones poéticas y a su vez sea también contundente o efectivo?

LW: Manejo la presencia de la nada en el ser. El título de mi novela en progreso es Ferrocargil. Vos sabes que Cortazar en el Libro de Manuel habla de mi?

LD: No

LW: En la pagina 332 me nombra y dice: “creo que nunca se fue mas lejos en el arte de no decir nada”

LD: Mirá!

LW: Me manejo con cuatro niveles por los que hay que pasar, por un lado la victimización. La victimazación es sufrimiento, el mas simple dolor. Victimar en el relato es lícito y necesario. A su vez el héroe víctima es un héroe buscador de un maestro que lo saque de la experiencia dolorosa o quizás de un elemento que le devuelva la plenitud. Entonces hay un segundo elemento que es el encuentro del maestro o de aquel objeto que ayudará al encuentro con el tercer elemento que es el alivio, la paz o la reparación quizás. Todo el proceso es atravesado por el extrañamiento. El extrañamiento es la experiencia fundamental, es el alma en la tierra extranjera.

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